miércoles, 22 de marzo de 2017

Lecciones de Vida

Hola de nuevo!!
La reciente muerte de Pablo Raez y todos los valores que nos ha conseguido transmitir me ha recordado las lecciones que a diario los pacientes me enseñan.

Una de esas primeras lecciones que recuerdo fue hace varios años, cuando tuve que hacerme cargo de un paciente que había sufrido una hemorragia cerebral masiva tras la rotura de un aneurisma.
Cuando yo le conocí, sobre las 22h, hora de comienzo del turno de noche, ya estaba en coma profundo y con las constantes vitales rozando valores mínimos. Pero este señor, esa mañana se había levantado como cualquier otra, seguramente habría seguido su rutina habitual sin ningún síntoma ni nada que le hiciera presagiar que iba a caer desmayado al llegar al trabajo y pocas horas mas tarde moriría en la cama de un hospital.
De esta forma pasiva, este paciente tumbado en esa cama sin mover ni un solo dedo me hizo comprender que la vida hay que disfrutarla. Pero no de cualquier modo sino DISFRUTARLA, a pleno pulmón, agotandote, saboreando cada momento, cada minuto, cada risa, con buen humor...Porque muchas veces nos centramos en cuestiones que nos entristecen o amargan y lo cual no sirve para nada, es difícil, pero hay que ser positivos y darle un enfoque diferente para lograr disfrutar plenamente de todo.

Otros pacientes que me han enseñado mucho son los oncológicos.
Llegue un verano por casualidad a dicha planta,técnicamente no aprendí mucho mas de lo que ya sabia, pero las diferentes formas de afrontar la vida de estos pacientes me fueron cautivando y fascinando.
La mayoría de ellos llevaban muchos años peleando contra ese enemigo que residía dentro de si mismos, y tenían aceptado su final. Nadie sabia cuando iba a llegar pero la mayoría parecía estar en calma y se mostraban serenos siempre y cuando el dolor no les abordase. Desprendían una fuerza, una tranquilidad digna de admiración.

Y cuando el final les llegaba, a mi me seguían transmitiendo lo mismo: calma, serenidad, aceptación...Y sobre todo respeto, un profundo respeto que todavía me invade cuando los recuerdo.

No es fácil ver estar situaciones, de hecho es duro, hasta tal punto que hay compañeras que no pueden trabajar con estos pacientes. Tienes que tener la suficiente fuerza para que no te afecten demasiado las situaciones, pero yo creo que también tienes que saber ver mas allá y aprender a valorar lo que tienes y sentirte afortunado.

Y por todo esto y mucho mas, me fascina mi profesión, porque de esta forma pasiva, me sigue enseñando día a día todo tipo de valores y lecciones.



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